Musas del cielo
La belleza no impone, simplemente ocurre. Aparece en el movimiento, en la luz, en la presencia compartida. No se explica ni se controla; se manifiesta y deja una huella silenciosa en quien la observa.
La belleza no impone, simplemente ocurre. Aparece en el movimiento, en la luz, en la presencia compartida. No se explica ni se controla; se manifiesta y deja una huella silenciosa en quien la observa.