Jardín de Abejas
No busco retratar el movimiento, sino el pulso invisible que lo sostiene, la coreografía mínima entre luz, aire y vida.
Es un espacio donde el tiempo se diluye y todo ocurre a la vez trabajo, fragilidad y belleza como un ecosistema que existe sin pedir ser mirado, pero que se revela cuando alguien se detiene.